Quien diría que el destino,
Ese caprichoso e impredecible,
Nos reuniría de manera fortuita
Sin excusas, ni falsas presentaciones.
Yo con ganas de un café,
Tu con ganas de caminar un rato,
Por lo que de común acuerdo
Pedimos dos para llevar
Y andamos un largo tiempo divagando
Sobre lo largo de nuestros caminos y los pasos dados.
Tú presurosa, yo no tanto
Media de manera calculada tus pasos
Para no quedarme atrás y seguir el relato,
Al darte cuenta sonreíste y dejaste que tu afán nos pasara,
Perdiéndose este rápidamente en el camino
Dejándonos por fin sentirnos solo.
Nuestros pasos iban y venían
Y no se cuantas vueltas le dimos al mismo parquecito
Pues la banqueta en que nos sentamos
Ya se me hacia parte de la decoración de mi casa,
Tome tu mano, por razones climáticas,
Y la frote para ausentar de ella el frió.
Atento escuchaba tus palabras,
Las anécdotas nacían de tus labios y se alojaban en mis oídos,
Las sonrisas se expresaban en mi rostro
Y sin saberlo, ni siquiera sospecharlo,
Estas fueron las pioneras de mi cruzada
Al alojarse en tu corazón.
El tiempo iba y venia pero no apremiaba
Mas el frió si lo hacia y bendito fuera el clima
Pues nació la necesidad de abrazarte, por razones climáticas,
Sin segundas intenciones, o por lo menos
Sin que en ese momento yo las sospechara,
Y te seguí abrazando
Cuando llego el momento de hablar,
Justo hay me quede sin palabras,
Un nudo en la garganta ahogaba mi voz
Y ante el infortunio te acerque más a mi ayudado por susurros
Tú te acercaste a mí por la curiosidad de saber que decía
Pero nunca llegue a decir nada.
Y ante la muerte de la distancia y la cercanía de nuestro encuentro
Te abrace con aun más fuerza y robe de tus labios el beso,
Tu correspondiste con un abrazo,
Con aquella sonrisa de ángel
Y el deseo de más en tus bellos labios
Por lo que te seguí besando.
Y como el tiempo pasa muy rápido cuando se esta amañado,
A la hora de despedirnos no fue necesario un discurso
Solo un pequeño gesto para saber que mis ganas de café,
Tus ganas de caminar un rato,
Nos llevarían nuevamente al mismo banquillo
Después de dejar tu afán de lado.