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No es necesario mirarte, tocarte,
Verte allí en mi rincón, en aquella silla,
En la misma cama,
Para saber que te encuentras.
Basta con cerrar los ojos, para mirarte,
Estirar mis manos para sentir tu esencia en el espacio,
Absorber el aire para captar tu aroma,
Estar vivo para seguir queriéndote.
Existen hechos curiosos que en un futuro cuando se ven en retrospectiva seguramente nos darán una sonrisa. Como no recordar ver tú mirada detrás de la barra, directa, posándose sobre mí, el hecho es que no sabía realmente el motivo de la misma llevaba cinco minutos de conocerte de los cuales por lo menos dos te vi sin pestañear y tú me viste, quizás pestañeando para disimular.
Escuchaba atentamente tus palabras, miraba como sutilmente re reías de diversas situaciones que ocurrían a tu alrededor y respaldabas con una leve sonrisa los chistes malos de los que estaban contigo, eso aún lo haces conmigo, y te seguía mirando, fijamente, y aunque tu lo notabas no me decías nada.
Esa primera salida fue muy corta, recorrimos unas cuantas casas del bar hasta tu trabajo, me despedí como un chico tímido, con un simple adiós, no podía hablar, no por falta de palabras sino por exceso de argumentos y te vi cruzar la calle y perderte por aquella puerta que en aquel momento me pareció pequeña para dar entrada a tu grandeza.
Salimos y hablamos en varias ocasiones, yo ya no tan tímido, tu algo prevenida, y te escuchaba y me escuchabas y juagábamos con el tiempo el cual castigaba nuestro encuentra haciendo que perdiéramos las horas con su rápido pasar pero no nos importaba, nunca consultamos el reloj, nunca nos preocupamos por la hora.
Que tan parecido y diferentes podemos ser en el momento, tantas cosas en común, otras tantas de diferencia, el tiempo, la distancia, la cercanía, un beso, el sello, el inicio de la caída paulatina de tu barrera, el inicio de un gran reto, mantenerme.
niégate a ti mismo
Cuestiona tu existencia
la validez de tus recuerdos
la honestidad de tu corazón
el valor de quien te ama
Busca tu espacio,
se libre en ti mismo,
muere sin saberlo
revive con quererlo
Niégalo todo,
niégate a ti mismo,
cierra los ojos a tu vida
buscando después de tu muerte la salida.
Me he alejado de mis raíces,
he omitido las voces de los muertos que aún viven en mí,
he sellado mi cabeza,
al ruido del mundo, a la música del bullicio,
al suave susurro de las sombras.Mis pasos se detuvieron,
no encontraron sentido al camino,
a la vida que muere con el paso de cada día,
a los días que me juzgan al pasar de mi vida,
a la misma vida que se aleja mientras yo me detenía.Me juzgue, jugué al papel de dios,
abri el libro de los actos, no me arrepentí,
acepte mi condena,
seguir viviendo,
y nunca morir donde realmente morimos.Retomo mi paso con más fuerza,
arrastrando las cadenas de mi pecado,
demostrando al mundo,
detrás de cada paso,
que los días y la vida son amantes despechados.
Dejar de sentir,
Romper el alma
Quebrantarla hasta los huesos
Doblegar su esencia,
Ponerla en el piso.Cerrar los ojos,
Hacerse el ciego
Para no ver a quien se marcha,
Ser sordo
Para no escuchar la lejanía de sus pasos.Encerrarse en uno mismo,
Cerrar ventanas,
Asegurar puertas,
Poner candados,
Resguardarse en su esquina.Mirar las sobras
Las conocidas, las nuevas,
Divagar en el pensamiento
Perderse en el,
Fingir que ya no existe.Sentir el vació,
La falta llena,
Guardar la línea de la cordura,
Entregarse a la locura,
Entregarse a uno mismo.Romper los espejos,
Cortar las venas,
Llorar sin lágrimas,
Y al amanecer
Pensar que todo esta bien.
Quien diría que el destino,
Ese caprichoso e impredecible,
Nos reuniría de manera fortuita
Sin excusas, ni falsas presentaciones.
Yo con ganas de un café,
Tu con ganas de caminar un rato,
Por lo que de común acuerdo
Pedimos dos para llevar
Y andamos un largo tiempo divagando
Sobre lo largo de nuestros caminos y los pasos dados.
Tú presurosa, yo no tanto
Media de manera calculada tus pasos
Para no quedarme atrás y seguir el relato,
Al darte cuenta sonreíste y dejaste que tu afán nos pasara,
Perdiéndose este rápidamente en el camino
Dejándonos por fin sentirnos solo.
Nuestros pasos iban y venían
Y no se cuantas vueltas le dimos al mismo parquecito
Pues la banqueta en que nos sentamos
Ya se me hacia parte de la decoración de mi casa,
Tome tu mano, por razones climáticas,
Y la frote para ausentar de ella el frió.
Atento escuchaba tus palabras,
Las anécdotas nacían de tus labios y se alojaban en mis oídos,
Las sonrisas se expresaban en mi rostro
Y sin saberlo, ni siquiera sospecharlo,
Estas fueron las pioneras de mi cruzada
Al alojarse en tu corazón.
El tiempo iba y venia pero no apremiaba
Mas el frió si lo hacia y bendito fuera el clima
Pues nació la necesidad de abrazarte, por razones climáticas,
Sin segundas intenciones, o por lo menos
Sin que en ese momento yo las sospechara,
Y te seguí abrazando
Cuando llego el momento de hablar,
Justo hay me quede sin palabras,
Un nudo en la garganta ahogaba mi voz
Y ante el infortunio te acerque más a mi ayudado por susurros
Tú te acercaste a mí por la curiosidad de saber que decía
Pero nunca llegue a decir nada.
Y ante la muerte de la distancia y la cercanía de nuestro encuentro
Te abrace con aun más fuerza y robe de tus labios el beso,
Tu correspondiste con un abrazo,
Con aquella sonrisa de ángel
Y el deseo de más en tus bellos labios
Por lo que te seguí besando.
Y como el tiempo pasa muy rápido cuando se esta amañado,
A la hora de despedirnos no fue necesario un discurso
Solo un pequeño gesto para saber que mis ganas de café,
Tus ganas de caminar un rato,
Nos llevarían nuevamente al mismo banquillo
Después de dejar tu afán de lado.
No me era posible imaginar que algún día, en alguna esquina, pudiera hallar aquella sombra, que sus brazos me ataran a ella, me llevaran al cielo y una vez allí me dejara condenado a una caída simple y rápida al vació de mi interior, un vació que se creo en ese vuelo, ante la necesidad de subir más y el hecho de ya no poder hacerlo… ahora solo debo retomar mis restos, recobrar los pasos, caminar por otra esquina esperar si encuentro la sombra que rearme mis pedazos.
Hoy, solo por hoy:
No mirare a la ventana esperando tu llegada,
Ni seguiré tus pasos con ansias de encontrarte,
Ni se aferraran tus recuerdos a mi pensamiento,
Ni tus espinas herirán mi corazón.Solo por hoy:
No alistare mi cama para que en ella descanses,
Ni mis brazos tendrán fuerza para aferrarte si llegas,
Ni tus alimentos estarán listos en la estufa,
Y la chimenea permanecerá apagada sembrando frió en la morada.Solo por hoy:
Mi cuerpo no te poseerá si se presenta el tuyo,
Y mis labios estarán secos sin desear tus labios,
Mi mente estará fija mirando al horizonte,
Mi alma estará ausente en presencia de tu alma.Solo por hoy:
No te amare como te he amado en tu ausencia,
No gritare de desespero al finalizar la noche,
No extrañare tu rostro al ver que no llegas,
No esperare que llegues para no sentirme solo.Solo por hoy:
Fingiré que en el mundo tú no existes,
Que tu presencia nunca toco mi alma,
Que mi amor nunca fue recompensado,
Que mi espera aún no se ha hecho larga,Solo por hoy:
No rogare a Dios para que te proteja,
Ni izare la bandera de tu duelo,
No buscare entre el llanto tu presencia,
No viviré simplemente del recuerdo.Solo por hoy:
Y solo por hoy,
Pues no se si las fuerzas alcancen mañana,
Para que en el momento en que llegue la aurora,
Sin tu presencia no se ahogue el alma.
Bienvenidos sean todos, el circo de mi vida abre un nuevo espectáculo!!!…. Damas, caballeros, sean todos bienvenidos a la muerte de mi corazón, tendremos trapecistas, pendiendo peligrosamente en las alturas a las que lleva la dulce voz de una mujer, tendremos malabaristas manejando de forma diestra los sentimientos y situaciones, encontraran al domador de leones buscando sobrevivir a otro espectáculo en la jaula… sigan! Sigan! La función es gratis y todos pueden entrar.
Y en nuestra pista central encontraran al payaso, la estrella del programa, el único en el mundo con maquillaje triste y sonrisas rotas, yo, en medio de las luces, de los aplausos y de la incomprensión de un público que solo quiere divertirse con mis tristes payasadas sin pensar en el mensaje de mi presencia.
La función debe continuar y a pesar de que no me siento cómodo con mi papel toca complacer al público presente, no pude ser trapecista pues en los muchos intentos en el columpio por más que lo intente, nunca pude tomar la mano de mi compañera y terminaba abrazado por la red que evitaba mi muerte, en ningún momento fallaba por falta de confianza, solo ella no confiaba en mi.
No pude ser malabarista… en mis manos torpes las situaciones y los sentimientos se mezclaban de manera tal que terminaba por perder el control y todo terminaba en el piso, a pesar de que lo intentaba, me esforzaba y luchaba por lograrlo.
Mucho menos el domador de leones, nunca comprendí su lengua, trate de hacerme entender por la razón, pero mis palabras no fueron suficientes y salía huyendo de la jaula al ver que los ojos de las fieras me veían como su entremés en medio de la cena.
Pero clasifique como payaso, porque a todos los hacia reír y se sentían bien con mi presencia, me lanzaba en medio de los actos de mis compañeros y avivaba al publico con mis disparates y jocosas situaciones sobre la pista, no era uno de los espectáculos centrales pero era feliz.
Diario me maquillaba, me levantaba muy temprano para aquella tarea y delineaba de manera delicada cada contorno, pero en especial mi sonrisa, aquella que me hacia sentir orgulloso, aquella que en ocasiones, actualmente, extraño al mirar a mi espejo. Me vestía con dedicación y esperaba en medio de la salida por los primeros aplausos y la voz que llamaba a mi presencia, aquella voz, dulce y melodiosa, la que me inspiraba a salir.
Pero un día, todas las razones por las que anteriormente falle, se unieron contra mi, destrozaron mi espectáculo, se burlaron de mi rutina, y me humillaron al dejarme en medio de la pista, hincando, llorando sin razón y con la sonrisa perdida de mi rostro, esta vez fui mi corazón el que no aguanto más mis fracasos marchándose por la dirección contraria a la ruta del circo, talvez contando sus pasos y buscando esa voz que no lo volvió a llamar para su acto.
Desde entonces soy el espectáculo central, la gente entra solo por ver el payaso que llora, se burlan y hay más carcajadas en el publico que anteriormente, pero en mi pecho resuenan sus rizas en aquel espacio que ha quedado vació, se oye los ecos de la voz que jamás me volverá a llamar. Al fin soy la estrella del circo y mi acto es el más arriesgado del mundo… un payaso sin corazón que hace reír utilizando su tristeza.
La carpa cae, los trailer se empiezan a mover en busca del siguiente pueblo y detrás de mi móvil corren los niños, riendo a carcajadas y lanzando piedras que ya no me duelen al tocarme, en las noches, en medio de la delineada silueta de las montañas pongo atención a los susurros en busca de la voz que me llame de nuevo a reír para hacer reír.
La noche es larga, el viento frió golpea mi ventana provocando un sonido turbio y abrumador llevando la temperatura de mi cuarto a 0 busco al lado derecho de mi cama y solo encuentro el hueco de tu ausencia y allí hace aún mas frió.
Me levando, me preparo un café con la esperanza de que sirva este para reconfortar mi helado cuerpo y mientras el agua hierve provocando un momentáneo alivio con su calor no dejo de pensar en las noches venideras, en el frió incesante del invierno y en el terror que siente mi ser al pensar que definitivamente hoy me encuentro solo.
Y nuevamente me entro en aquel cuarto helado como tumba, donde hasta los recuerdos se han marchado a buscar abrigo, donde las paredes y mi techo blancos se convierten en la tela de proyección de mis pensamientos y en ella veo el sitio en que tu aguardas pero no esperas mi presencia.
Como convencerme a mi mismo de que aquella historia ha acabado y que deberé enfrentar el invierno solo, con mantas y sabanas en mi cuerpo pero con el frió en el interior de mi alma, con tu ausencia en mi pecho y con una garganta apunto de gemir y gritar por el dolor que causa extrañarte.